La violencia en Internet procede de la violencia consentida en los hogares

La violencia verbal, física, sicológica y sexual conocida como bullying se ha agravado entre estudiantes de primaria y secundaria pública, principalmente porque, en opinión del secretario Educación de México se encuentra legitimada en el hogar, su mundo cotidiano y los medios de comunicación, donde se “glorifica y se valora de forma muy positiva la agresión, ubicándose como un acto heroico convirtiéndose así en un modelo natural de relación interpersonal”.

El avance de la tecnología ha derivado también en la creación de un ciberbullying, en el que mediante Internet, programas de chat, videos y blogs se intimida y amenaza a este sector de la población.

Durante la presentación de los resultados de la Encuesta sobre violencia en las escuelas del Distrito Federal, el secretario de Educación avanzó que siete de cada 10 alumnos han sido agresores, víctimas o testigos del bullying.

Tal situación provoca que los niños intimidados experimenten un sufrimiento real que puede interferir con su desarrollo social y emocional, así como en su rendimiento escolar, mientras quienes la ejercen aprenden conductas antisociales que poco les ayudarán en el futuro y probablemente perjudicarán a los demás. Asimismo, quienes presencian actos de violencia y no hacen nada pueden desensibilizarse ante situaciones de profunda desigualdad, señala el estudio.

De acuerdo con los resultados de la investigación, realizada por la Secretaría de Educación local y la Universidad Intercontinental (UIC) en 29 planteles, donde se entrevistó a 3.480 alumnos, así como personal de las instituciones educativas y responsables de la crianza de los niños, se detectó que el maltrato verbal, mediante insultos, descalificaciones, apodos y groserías es el más común, y es aceptado por considerarse una “broma y parte del juego, aunque les incomoda”. Le siguen las patadas y el tocamiento del cuerpo del compañero.

Una de las primeras acciones para erradicar la violencia es la creación de un módulo para educación básica llamado Educación y Salud, como un área de estudio complementaria al currículum que abarque desde la educación para la salud, los alimentos, la cultura física, y el desarrollo humano integral hasta la perspectiva de los derechos humanos y las herramientas pedagógicas requeridas, lo cual se hará conjuntamente con la Secretaría de Salud local.

La propuesta, elaborada por un grupo interdisciplinario, señaló Didriksson, será presentada en enero a la Secretaría de Educación Pública para que se imparta una nueva materia en la que se aborde la formación ciudadana, para garantizar la no violencia y la seguridad de las escuelas en el año lectivo 2009-2010, a fin de evitar que esta problemática “continúe avanzando, principalmente en la secundaria, donde se ha agravado en las delegaciones con mayores carencias”.

Fuente: jornada.unam.mx

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Menores y ciberdelitos, una realidad evitable

La evolución de Internet, con nuevas aplicaciones y servicios y un ancho de banda adecuado para los contenidos audiovisuales, ha cambiado el papel de los “navegantes”. Ahora somos protagonistas activos y, como tales, responsables de nuestras acciones y ediciones. Artículo de Jorge Flores, coordinador de PantallasAmigas.

Los ciberdelitos: una nueva realidad

La actualidad cotidiana nos trae sucesos ilícitos que relacionan adolescentes y su actividad online. En muchos casos tienen que ver con el ciberbullying o ciberacoso (amenazas, injurias…) pero hay una abundante y variada casuística: delitos contra la intimidad, estafas, daños por intrusión en sistemas ajenos, distribución de pornografía infantil. Y si es bien cierto que siempre han podido darse conductas ilícitas entre los adolescentes, la forma, disponibilidad, variedad y alcance de las que ahora estamos presenciando poco o nada tienen que ver con realidades anteriores.

Desde su propia habitación pueden cometer un delito grave, incluso sin pretenderlo o sin ser conscientes de ello, en apenas 20 segundos. Por ejemplo, las amenazas que se vertieron en el fotolog del menor supuestamente implicado en el asesinato de la adolescente de Ripollet. Tuve ocasión de acceder a él horas antes de su clausura, como hicieron miles de adolescentes que, soliviantados, cometieron el delito de amenazar, de muerte en muchos casos. Al delito de amenaza le acompañan en este caso dos agravantes: hacerlo por escrito y por un medio que dificulta su identificación. Sacando este mismo comentario en una clase de cuarto de secundaria, pude observar dos cosas:

No les es fácil asimilar que la Ley se aplica en todo lugar y caso, también a los menores, también en la Red. Les cuesta asimilar que las leyes son iguales para los menores y para los mayores (aunque las sanciones se apliquen de diferente manera) y que en Internet (digamos la “vida real virtual”) opera de la misma manera que en la calle (llamemosle “vida real física”).

(…) conciben que el supuesto culpable podía ser objeto de todo tipo de linchamiento, aún sin estar probada su autoría. No se trata ya de una condena paralela, sino que le despojaron, al menos en su espíritu, de todos los derechos como ser humano.

Ignorantes de la Ley… y adolescentes

Muchos adolescentes no saben que chantajear por email, leer sin permiso los mensajes ajenos, ridiculizar con mentiras a través de una página web, usar la identidad de otra persona en el messenger… se corresponden en lo legal, mejor dicho, en lo ilegal, con nombres de delitos como amenaza con condición, interceptación de comunicaciones, difamación y usurpación de estado civil. Que de los delitos cometidos se deriva una responsabilidad penal (en función de tramos de edad) y una responsabilidad civil en forma, por lo general, de sanción económica por los daños y perjuicios ocasionados.

Adultos con limitaciones importantes

Desconocemos respecto a los adolescentes y sus implicaciones legales en Internet, dos realidades importantes:

* La gran diversidad de delitos que en Internet se pueden llegar a cometer de la manera más simple y su gravedad. Otro ejemplo: robo la contraseña de Messenger de alguien, me hago pasar por él, me entero de cosas privadas y las hago públicas. Tres en uno: interceptación de comunicaciones, usurpación de estado civil y revelación de secretos.
* Las muy diferentes formas en que la misma acción ilegal puede cobrar forma. Tanto es así que, incluso en el improbable caso de conocer las palabras y términos implicados, nos resultaría difícil visualizarlo y mucho más verbalizarlo. Si a esto le unimos el complejo “mundo legal” (ruego en este punto se me disculpen las incorrecciones al respecto, prueba evidente del encabezamiento del párrafo)… ¿estamos preparados para orientar a los menores en esta faceta de su “vida real virtual”?.

Contexto susceptible a los conflictos

Por si fuera poco, esta situación, además, tiende a agravarse por cuanto la Red sigue proporcionando un sustrato adecuado para quienes, de forma consciente o no, realizan conductas impropias:

* sensación de anonimato (“no pueden saber que soy yo”).
* sensación de impunidad (“mucha otra gente lo hace y no parece que les ocurra nada”).
* contenidos de carácter audiovisual cada vez más fáciles y cómodos de crear, transmitir y publicar (ya se pueden subir desde el móvil sin pasar siquiera por el ordenador).
* redes sociales crecientes en número, variedad y adeptos, con abundancia de datos y material gráfico, inviables para cualquier intento de supervisión estricta de las actividades de sus usuarios online.
* herramientas o utilidades de “hacking” cada vez más sofisticadas y al alcance de un mayor número de internautas.
* nuevas formas de delito que se expanden con suma celeridad y mutan incluso antes de que se hayan podido tomar medidas contra las mismas.
* renovadas posibilidades de la Web 2.0, que hacen del internauta un protagonista cada vez más activo e influyente en la creación de contenidos de todo tipo.

La información como necesidad imperiosa

¿Qué se puede hacer? Sí, lo de siempre, educar… empezando en casa con “lo de los límites” y todo eso. Promover valores… bien también… ¿y si empezamos por algo de verdad mucho más sencillo? ¿Por qué no aprendemos los adultos un poquito de eso que les y nos afecta y, de paso, se lo contamos a ellos?.

Concluyo con dos cuestiones:

* Me consta que los adolescentes no saben “de estas cosas”, porque entre otras razones nadie les ha enseñado ni les ha facilitado su acercamiento al asunto, arduo de por sí.
* Creo que si supieran qué es ilegal y qué consecuencias tiene, muchos dejarían de hacer cosas que están haciendo ahora siendo o no conscientes de su ilegalidad.

La apuesta es clara. Aunque a todos nos gustaría una ciudad con los coches bien aparcados por aquello del respeto a los demás (la “ética y la cívica”, que fue una asignatura de algunos en el cole en una determinada época) quizás tengamos que optar de momento por una ciudad con los coches mejor aparcados por unos conductores temerosos de las multas y las sanciones, e informados en consecuencia de en qué lugares está permitido aparcar. No podemos quejarnos de los vehículos mal estacionados si no colocamos de manera visible las señales y damos a conocer las consecuencias de su incumplimiento, esto es, si no facilitamos a los conductores la información que van a tomar en cuenta a la hora de decidir cómo aparcar: dónde se puede y qué pasa si no se hace bien.

Fuente: inteco.es

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Se duplica la delincuencia sexual en Internet

La policía de Merseyside, en Liverpool, ha lanzado la primera de una serie de seminarios de capacitación a 100 maestros y otros adultos que trabajan con niños, tras constatar que el número de delincuentes sexuales que utilizan internet se ha duplicado en los dos últimos años.

Para el sargento Geoff Conway, que trabaja en la unidad, es importante que los niños sean conscientes de los peligros potenciales de compartir información con extraños en línea.

redes sociales

Los acosadores utilizan cada vez más las redes sociales para persuadir a menores a contactos, bien a través de webcam o en persona.

Los depredadores son capaces de localizar y explotar a sus víctimas a través de números de teléfono móvil, o acceder a información extraída de lso perfiles de las propias redes sociales.

Para Conway, las redes sociales “no son un problema en sí, sino que el peligro está cuando los menores siguen a los pedófilos”.

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