PantallasAmigas se suma a la blogcampaña contra la pornografía infantil en la red

Pantallas amigas se suma a la blogcampaña que La Huella Digital y Vagón-bar han iniciado contra la pornografía infantil en la red. El objetivo de esta blogocampaña, que arranca hoy, es que el próximo 20 de noviembre —Día Universal del Niño— en los más de 700 blogs que se han adherido a la campaña se escriba un post en el que aparezca la frase Pornografía infantil NO para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. Según los promotores, de esta forma “conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen las conciencias de tanto salido mental. En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como “angels”, “lolitas”, “boylover”, “preteens”, “girllover”, “childlover”, “pedoboy”, “boyboy”, “fetishboy” o “feet boy” para llegar adonde queremos llegar”.
¡PÁSALO!
Si quieres participar coloca este cartel-banner en tu blog –disponible en idioma español, inglés, francés, italiano, portugués, gallego, catalán y euskera–, difúndelo entre tus conocidos y escribe EL 20 DE NOVIEMBRE un post necesario para desinfectar todo lo posible la Red de todos.

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Un tercio de los casos de bullying en Aragón es ciberbullying

Chantajes con imágenes grabadas, amenazas en un chat o burlas en páginas web. El acoso escolar cambia a la misma velocidad que las nuevas tecnologías y teléfonos móviles e Internet son ya dos herramientas comunes en los ataques entre compañeros de colegio. Este fenómeno se conoce como cyberbullying y ya aparece en una tercera parte de los casos de acoso escolar denunciados por aragoneses en 2007 a la línea de ayuda SOS Bullying.

Los expertos señalan que este tipo de ciberacoso es tan peligroso, o más, que los ataques físicos. El problema se ha agravado con la expansión de las nuevas tecnologías. Seis de cada diez niños de entre 10 y 14 años ya tienen teléfono móvil, casi siempre con cámara, y cerca del 80% de los escolares se conectan regularmente a Internet. Estos datos, unidos al desconocimiento que muchos padres tienen sobre la Red, han convertido a Internet y teléfonos móviles en un caldo de cultivo de la violencia escolar.

Algunos jóvenes llegan a pagar por ver vídeos y fotos humillantes de sus compañeros. En algunos centros, los acosadores organizan falsos concursos de belleza en los que hacen circular imágenes deformadas o caricaturas de sus víctimas. Incluso hay casos de ciberbullying de contenido sexual.

Fuente: 20 minutos.

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En realidad ya sabes más cosas de las que crees

La paternidad nunca es fácil y las reglas básicas siempre están cambiando. Pasamos de ejercer el papel de confidentes, al de co-conspiradores, a jefes de policía, a maestros, a compañeros de juegos y vuelta de nuevo… todo en el mismo día. ¡Apenas tenemos un respiro!

También cambia constantemente lo que hacemos para asegurarnos de que nuestros hijos están a salvo. Cuando gatean, aprendemos a no dejar cosas en el suelo. Más tarde, consiguen ponerse de pie. Entonces tenemos que mantenerlos a salvo de los nuevos peligros a nivel de sus ojos. Hay que quitar las rueditas auxiliares de la bici, y tenemos que observarles mientras se alejan pedaleando (generalmente para pegársela contra el primer árbol). Observamos su ingesta de azúcar, nos aseguramos de que comen bien y de que no se metan cositas en la boca.

Ese es nuestro trabajo como padres. Así que repetimos los consejos probados y acertados, pasados de generación en generación, de nuestra abuela a nuestros padres y luego a nosotros: “No hables con extraños”, “Ven derecho/a a casa después de la escuela”, “No te pelees”, “No le des a nadie tus datos”, “No aceptes regalos ni caramelos de desconocidos” y “Debemos saber quiénes son tus amigos”. Esto es terreno conocido, después de todo. Conocemos los peligros que afrontan los chicos en la calle o en el centro comercial, o en el patio, porque los hemos conocido nosotros mismos.

Como en cualquier gran comunidad, también hay peligros que nuestros hijos se van a encontrar en el ciberespacio. Pero, como nuestros hijos saben más que nosotros acerca de Internet, nos preocupa pensar cómo les vamos a enseñar a evitar esos peligros. Por suerte para nosotros, esos peligros se pueden manejar usando los mismos viejos consejos que siempre hemos utilizado. Sólo necesitamos traducirlos a términos del ciberespacio: del lenguaje de la abuela a la ciberjerga.

(De Internet con los menores riesgos, de Parry Aftab)

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