Condenado en el Reino Unido un chico que con 18 años sedujo a una de 12 en Facebook y grabó sexting con ella

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Un adolescente de 19 años ha sido condenado a dos años de internamiento en un centro juvenil por haberse filmado manteniendo relaciones sexuales con una chica de 12 años que había conocido en Facebook cuando él tenía 18. Tras intercambiar mensajes por medio de esta red social el chico invitó a la niña a visitarlo en su casa en una ausencia de sus padres.

En el encuentro la joven accedió a desnudarse y él la grabó con su teléfono móvil practicando sexo con él. En el juicio quedó demostrado que él conocía la edad de la menor (que por cierto está por debajo de la mínima permitida para estar en Facebook) y que había elementos propios de un proceso de grooming en el modo en que él la sedujo.

La madre de la chica lo descubrió al hallar mensajes sexuales en su teléfono. La policía encontró en el ordenador y el teléfono móvil del chico los mensajes que se habían estado enviando, 168 fotografías enviadas por ella y la filmación de sus relaciones sexuales.

Aunque quedó probado que las relaciones habían sido consentidas, la ley británica considera que no es válido el consentimiento de los menores de 13 años. El juez consideró que los 6 años que separan a los chicos no permiten alegar que tengan edades aproximadas.

Fuente: Midweek Herald 24 vía TelasAmigas.

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Google trasmite a los más pequeños la idea de que es frecuente que las niñas se queden embarazadas

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Sabemos que Google es el buscador más utilizado, también por los internautas más jóvenes. Y que dentro de sus funciones se incluye el completado automático de las búsquedas a base de sugerencias. Nosotros empezamos a escribir palabras que queremos buscar y Google nos sugiere cómo completar en base a lo que sus algoritmos consideran las búsquedas más frecuentes.

Entonces ¿qué podemos pensar cuando un niño o una niña empieza a escribir en el buscador “Tengo 12 años…” y Google le termina la frase con “…y estoy embarazada”? Parece obvio que el/la menor asumirá que eso es normal (en el sentido de frecuente) y que hay millones de niñas en el mundo escribiendo esa frase en el buscador tras haber mantenido relaciones sexuales y preocupadas por un supuesto embarazo precoz. Si es cierto que hay tantas búsquedas con esos términos, hay un grave problema entre las niñas de 12 años, pero si no lo es, quien está provocando un riesgo es Google: el riesgo de hacer creer que es algo normal, frecuente. ¿Está preparado un niño de 8 años, por ejemplo, para discernir qué hay detrás del hecho de que Google le sugiera terminar así una frase?

Los ejemplos por el estilo son numerosos. En PantallasAmigas lo hemos podido comprobar, alertados por una noticia publicada por El Pandemonium. El completado referido al embarazo se produce asociado desde ¡los 5 años! hasta los 17 (más allá no lo hemos investigado pues ya entramos en la mayoría de edad), produciéndose además otras sugerencias adicionales como “…y fumo” (8 y 9 años), “…y hice el amor” (sic, 10 años), “…me masturvo” (sic, 11 años), “…tuve relaciones” (12, 13 años), etc.

Google marca implícitamente lo que es normal y lo que no lo es al sugerirnos cómo completar una búsqueda con determinadas palabras o frases. Es un aspecto que no se tiene normalmente en cuenta al hablar sobre los peligros de Internet para los menores, y de hecho ni siquiera seleccionar la SafeSearch (búsqueda filtrada para menores que evita páginas pornográficas y otras no aptas para los usuarios más jóvenes) tiene efecto alguno: el niño o la niña seguirá viendo que fumar y tener relaciones sexuales es de lo más común, y se le trasmitirá una información sexual falsa: que son habituales los embarazos entre niñas de 8 años o incluso menos. Madres, padres, tutores y docentes deben ser conscientes de este problema y que miles de niños estarán viendo cada día ese tipo de frases en sus pantallas, recibiendo esa grave desinformación que podría tener consecuencias en su educación sexual.

NOTA: La fotografía que acompaña a este post es de Lina Medina, la mamá más joven registrada en la historia de la medicina. Tenía 5 años cuando dio a luz, siendo un caso absolutamente excepcional.

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Un estudio alemán muestra que la distribución de fotos y vídeos humillantes es la forma de ciberbullying que más daño hace

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Según una encuesta online realizada entre escolares alemanes por el instituto IKG de la Universidad de Bielefeld, aproximadamente la mitad de las víctimas del ciberbullying se sintieron muy molestas por la distribución de fotos humillantes. El estudio, dirigido por el Dr. Peter Sitzer y Julia Marth buscaba describir los diversos aspectos del ciberbullying en Alemania.

Uno de sus hallazgos ha sido determinar que algunas formas de ciberbullying producen en la víctima peores consecuencias que otras, como es el caso de las fotos y vídeos distribuidos por los ciberabusones para ridiculizar o humillar a la víctima. Los autores del estudio explican que esta forma del ciberbullying es especialmente difícil de controlar porque las imágenes digitales pueden ser reproducidas y distribuidas un número ilimitado de veces y así llegar a un público también potencialmente ilimitado. Otros tipos de ciberabuso como el tratamiento insultante, despreciativo o amenazante sólo fue percibido como muy molesto por un cuarto de los estudiantes entrevistados; según los autores la explicación estaría en que este abuso es más directo, se dirige únicamente a la víctima, y los testigos suelen ser menos. Otra posible explicación que apuntan es que los adolescentes ya lo asumen como algo normal y cotidiano entre sus pares.

Por otro lado el estudio revela que las escolares alemanas sufren también un tipo de ciberacoso sexual por el cual, contra su deseo, son requeridas insistentemente para hablar online sobre sexo, comúnmente por gente que conocen poco o nada.

Los estudiantes también reconocen en la encuesta que la forma más común en la que ciberagreden a otros es mediante insultos, ridiculización o amenazas. La difamación y el ciberacoso con connotaciones sexuales también son frecuentes. El ser excluido de grupos es raramente mencionado por las víctimas, aunque curiosamente sí por parte de los abusones: es decir, hay muchos intentos de exclusión fallidos, que no llegan a herir a la pretendida víctima porque simplemente no los percibe. En este sentido también revela el estudio que hay más escolares que dicen haber reenviado fotos y vídeos de otros que los que saben que dichas imágenes humillantes de ellos están circulando.

Los autores del estudio remarcan la gravedad del problema del ciberbullying y la necesidad de la prevención. Según recomiendan, es tarea de los padres y educadores enseñar a los menores a comportarse de una manera socialmente responsable con los demás. También aconsejan tomar medidas firmes cuando se producen estos casos: según muestra la encuesta más de la mitad de los abusones reconocieron que sus ataques no les habían supuesto ninguna consecuencia negativa para ellos.

Fuente: ScienceDaily

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