El riesgo de quedar con desconocidos en Internet

¿Qué riesgos deparan los chats en Internet? Según se desprende de un estudio realizado por la Consejería de Innovación de Andalucía, un 14% de los más de 40.000 niños granadinos entre 10 y 15 años que navega diariamente en la red contacta con personas que ha conocido en chats. Un 44% de los menores internautas se han sentido acosado sexualmente en alguna ocasión.

De esos 40.125 que se conectan a Internet, algo más de la mitad -21.916- navegan desde su casa, y la otra mitad -19.597- desde el centro de estudios, lo que deja a padres y profesores con una importante responsabilidad. Además, hay 4.000 jóvenes que se conectan desde cibercafés, y otros 7.000 desde otros centros públicos.

Falsa identidad

Muchos menores incumplen, a veces por ignorancia o inocencia, algunas de las más básicas premisas a la hora de navegar por Internet. Así, un 14,5% de los menores internautas llega a concertar una cita con un desconocido con el que han contactado a través de un chat, el 10% decide ir solo a ese encuentro, y el 7% ni siquiera lo comenta con nadie. La mayor parte de los que acuden a la cita reconoce que se encontró con alguien que no era como esperaba.

De esta serie de encuestas se desprende también que nada menos que un 44% de los menores internautas se han sentido acosados sexualmente en alguna ocasión. El proceso lo explican desde la Guardia Civil. Los pedófilos se hacen pasar por menores en los chats más frecuentados por adolescentes. Entablan conversaciones con ellos en los que sacan a relucir asuntos de índole sexual.

El siguiente paso, para ganarse su confianza, es hacerles regalos, uno de los más usuales son las recargas de móvil. A cambio, le exigen ‘muestras de gratitud’, como fotos eróticas o incluso contacto a través de la webcam. Con estas imágenes chantajean después a los menores, de forma que van consiguiendo más contenidos pedófilos, que cuelgan en foros de pederastas.

Fuente: ideal.es

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La Rioja elabora un decreto contra la indisciplina escolar

La Rioja es la segunda comunidad, tras el País Vasco, en elaborar un decreto que regulará la convivencia en las aulas “protegiendo a profesores, alumnos y padres de situaciones indeseables”. “Es necesario recuperar la disciplina en las aulas y la responsabilidad individual y colectiva”, en palabras del consejero de Educación, Luis Alegre.

El decreto, que entrará en vigor con su inminente publicación en el BOR, permite obligar a los alumnos que alteren la convivencia a cambiar de centro e incluso contempla la expulsión definitiva en enseñanzas no obligatorias.

La normativa establece los deberes y derechos de la comunidad educativa y en su título 1 reconoce al profesor como «autoridad pública».En la práctica, este reconocimiento supondría que las agresiones, que habitualmente se saldan con una falta de lesiones y una pequeña multa, conllevaran incluso penas de prisión.

Cada centro educativo tendrá obligación de aprobar un Plan y una Comisión de Convivencia. Entre los derechos y deberes de cada parte de la comunidad educativa, destaca el hecho de que se reconoce a las familias como primeros responsables de la educación: deberán velar por la asistencia, la puntualidad, la higiene, la alimentación y la conservación del material escolar por parte de sus hijos.

Asimismo, se considerarán atenuantes y agravantes para calificar las conductas. En este sentido, entre las agravantes está la publicidad de las infracciones por cualquier medio (grabaciones y difusión vía móvil, Internet, etc.) y destaca también que los alumnos, o sus familias, se harán cargo económico de los daños intencionados o negligentes.

Dos tipos de conductas

El decreto tipifica las conductas que afectan a las normas de convivencia de «contrarias» o «gravemente perjudiciales», con medidas correctivas y sanciones específicas. Entre las primeras, se encuentran las faltas de asistencia, actos menores de indisciplina, interferir la actividad (con aparatos tecnológicos, por ejemplo)…, que se saldarán con amonestaciones directas como la privación del recreo hasta dos semanas, tareas en horario no lectivo o la suspensión de las clases hasta un máximo de diez días.

Las conductas «gravemente perjudiciales» serán actos graves de indisciplina, insultos, vejaciones, humillaciones, falsificación de documentos, deterioro repetido o grave de instalaciones e implicarán sanciones como actividades fuera del horario lectivo, cambios de grupo hasta por dos semanas, suspensión de clases entre 10 y 20 días, el comentado cambio de centro educativo, la pérdida de la evaluación continua y, en enseñanzas no obligatorias, la expulsión definitiva.

Otro aspecto importante son los expedientes sancionadores. La normativa determina una serie de circunstancias para su paralización, que se deberán cumplir en su totalidad: el beneplácito de la familia agraviada, cambio de conducta, compromiso del alumno a no repetir los hechos y un compromiso por escrito también de la familia en el mismo sentido.

Fuente: larioja.com

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La violencia que pasa de la calle a las redes sociales en Internet

La red social en internet tuenti es una de las más visitadas por menores y adolescentes. Las alarmas han saltado porque al mismo tiempo se han convertido en el espacio donde sus jóvenes usuarios trasladan la violencia que antes sólo se registraba en la calle.

En algunos casos, la Policía se introduce en estos «tuentis» para investigar casos de agresiones entre adolescentes, ya que así consiguen importantes pistas en su investigación. En ocasiones, y pese a estar prohibido en el ámbito colegial, los adolescentes cuelgan en sus tuentis fotos realizadas con sus móviles en el interior del centro docente, lugares donde pueden originarse las peleas que en muchas ocasiones se prolongan en la calle, en lugares de concentración de jóvenes donde se reúnen para hacer botellón.

Aunque la agresión se produzca en la calle, si se interpone la correspondiente denuncia ante la Policía, se activa una brigada policial específica que trabaja en estrecho contacto con el Fiscal de Menores. En este tipo de pesquisas, se obliga a los menores a comparecer ante el Fiscal y los agentes policiales se personan en los centros donde estudian para alertar de ello a la dirección. La colaboración entre la Policía y las autoriades docentes suele ser efectiva para atajar estos casos de violencia entre menores

Fuente: abc.es

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